OrihuelaSociedad

«Tengo confianza en que la fiesta volverá con más fuerza y más ganas que nunca»

Entrevista a Pepe Vegara Durá, presidente de la Junta Central de Moros y Cristianos

«Veo tremendamente difícil que se pueda celebrar el próximo Medio Año Festero»

Lleva las fiestas de Moros y Cristianos grabadas «a fuego» en el ADN, como él mismo explica. Su pertenencia es, y ha sido siempre, activa. Durante años, fue presidente de la comparsa Moros Realistas y su inquietud por todo lo relacionado con la cultura y la sociedad oriolana es manifiesta. Este ánimo, proactivo y participativo, es el que le llevó, hace ahora cuatro años, a encabezar una candidatura de renovación con la que concurrió a las elecciones a la directiva de la Asociación de Fiestas de Moros y Cristianos Santas Justa y Rufina de Orihuela. Los festeros le brindaron, entonces, su respaldo y confianza. Se inició así un periodo de cambio en las celebraciones oriolanas de julio por excelencia. A lo largo de esta primera legislatura, Pepe Vegara ha ido imprimiendo su sello a numerosos aspectos de la fiesta. Pero reconoce que quedan cosas por hacer. Por ello, no ha dudado en repetir, «por responsabilidad».

Pregunta: Hace cuatro años, cuando le preguntamos, en este mismo medio, qué motivos le habían llevado a dar el paso de presentar candidatura, nos contestó que “por responsabilidad, porque la fiesta necesitaba un impulso, un cambio, gente nueva… ¿Qué razones son las que le han llevado a repetir?

R.: No son muy diferentes de las de las últimas elecciones. Responsabilidad. Entendemos que todavía quedan cosas por hacer para completar el proyecto que presentamos en 2016. Hay proyectos que arrancamos cuando fuimos elegidos hace cuatro años y que aún no hemos terminado. Algunos porque se necesitan más de cuatro años para cerrarlos y otros porque se han arrancado durante este período y aún no se han podido culminar.

P.: Uno de los primeros logros que hizo público su equipo estuvo relacionado con las cuentas de la entidad. Anunciaron su saneamiento y superávit. ¿Qué situación tienen ahora en este capítulo? ¿Le preocupa que la actual crisis económica y sanitaria pase facture a las fiestas?

R.: La asociación tiene las cuentas perfectamente saneadas. El trabajo de tesorería ha sido intenso pero magnífico y podemos decir, con orgullo, que las cuentas están equilibradas. Ese es el objetivo: el equilibrio. ¿Preocupación por las fiestas? Preocupación por todo, porque todo se ha visto afectado por esta crisis sanitaria, que ha descolocado nuestras vidas de una manera tan inesperada como feroz. Yo tengo confianza en que, en cuanto todo esto pase, que estoy seguro que pasará, nos reencontraremos con un montón de cosas que han quedado en suspenso estos meses. La fiesta, sin duda, es una de ellas. Volveremos con más fuerza y más ganas que nunca, estoy seguro.

P.: Con usted repite su equipo ¿Es síntoma esto de que son una piña?

R.: Hemos trabajado en equipo desde el minuto uno. No solo los cuatro electos, sino todos los representantes y presidentes de las comparsas. La unidad, la cohesión son factores que hacen que los objetivos se alcancen, y los objetivos de la asociación son los objetivos de todos. Es cierto que cada comparsa tiene un horizonte al que se enfrenta de manera particular, pero las grandes líneas de trabajo, los grandes objetivos, son los mismos para todos. Somos un equipo que rema en la misma dirección y nuestra gestión va encaminada a que esa unión presida, no solo lo que tiene que ver con la gestión de la asociación, sino todo lo que tiene que ver con la fiesta a todos los niveles.

P.: Una de las situaciones más insólitas que, sin duda, ha tenido que afrontar ha sido la suspensión de las fiestas pasadas por la pandemia ¿Cómo vivió su equipo esta situación tan atípica?

R.: Nunca pensamos que tuviéramos que llegar a tomar esa decisión. Desde luego, desde que los Moros y Cristianos llegaron a nuestras calles, tal como los conocemos hoy, nada, si quiera parecido, había tenido que plantearse. Fue tremendamente difícil tomar la decisión. De hecho, fuimos de las últimas poblaciones de nuestro entorno en tomarla y suspender la Fiesta. Pero, evidentemente, la responsabilidad primero y la norma sanitaria después nos obligaron a hacer lo que no había más remedio que hacer. Cabe destacar la responsabilidad de todas las comparsas que, a pesar de las ganas de celebrar de alguna manera nuestra semana más importante, hicieron de la seriedad y el compromiso con todos bandera y no celebraron ningún tipo de acto que pudiera poner en peligro la salud de nadie.

P.: Se prevé que la vacuna contra el covid llegue en enero y que , con vistas al verano, una parte importante de la población esté inmunizada. ¿Cree que será posible celebrar las fiestas de 2021?

R.: Ojalá. No lo sé, pero ojalá que así sea y podamos recuperar la normalidad que nos permita, ya no solo celebrar las fiestas, sino volver a lo cotidiano como lo hemos vivido desde siempre. Ojalá que podamos volver a abrazarnos sin preocupación, a darnos la mano, a besarnos, a vivir todas esas cosa que este virus nos ha robado y que nunca pesamos que pudieran llegar a faltarnos.

P.: Pasadas las fiestas navideñas, llega el Medio Año. Imaginamos que está claro que no podrá celebrarse. ¿Han adoptado ya alguna decisión al respecto?

R.: Este año no creo que celebremos medio año festero. Hay que esperar un poco para ver si el milagro se produce. Las autoridades sanitarias dirán lo que se puede y no se puede hacer, pero, con respecto a la celebración del medio año festero, estamos muy pesimistas. Veo tremendamente difícil que se celebre.

P.: Imaginamos que, en estos últimos 4 años, habrá podido cumplir algunos o todos los objetivos que se marcó. ¿Le queda algún propósito por acometer? ¿Qué balance puede ofrecernos de esta etapa?

R.: Objetivos por cumplir siempre hay. Cuando se alcanzan unos surgen otros. El trabajo es interminable y lo acometemos con la ilusión del que llega el primer día.

P.: ¿Qué hoja de ruta tienen para estos próximos 4 años?

R.: Bueno, como te decía antes quedan cosas por hacer. La Fiesta es un ser vivo que crece y a la que hay que ir cuidando y alimentando cada día. Por delante, tenemos la consecución del interés turístico internacional; la recuperación de un castillo que la DANA nos hurtó; la terminación y puesta en marcha de todos los espacios del Museo de la Reconquista… Son muchas las cosas que quedan por hacer. Además, en el horizonte empieza a dibujarse la celebración del primer cincuentenario de las fiestas. No obstante, hoy por hoy, el objetivo principal es el de mantener viva la llama para que, cuando todo esto pase, los Moros y Cristianos de Orihuela resurjan con más fuerza que nunca.

P.: Para terminar, ¿con qué momento/s se queda de este primer cuatrienio?

R.: Me quedo con cada momento en que la fiesta ha salido a la calle a mostrar que la historia y la leyenda que forman parte de nuestra forma de ser, de nuestra manera de vivir y de entendernos a nosotros mismos, lo que Orihuela es cuando se celebra. Me quedo con cada momento en que los festeros han ido a la calle agarrados del brazo a disfrutar de una tradición que, poco a poco, se ha grabado en nuestro ADN a fuego, hasta el punto de que cada vez es más difícil entender quiénes somos sin ella. Me quedo con cada momento en que he oído en otros lugares la admiración que despiertan unos Moros y Cristianos que se han convertido en referencia festera en toda la Comunidad, más allá de sus fronteras. Y me quedo, sobre todo, con la sapiencia cierta de que eso es mérito de cada uno de los hombres y mujeres que trabajamos, vivimos y disfrutamos, día a día, nuestra fiesta.

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