Sociedad

El colegio internacional Elis Villamartín alcanza las 32 nacionalidades entre sus matriculados

Las  más numerosas son la española, rusa, británica, china y polaca, que suman el 82%. Hace solo 5 años, más del 90% se agrupaba en torno a 3 nacionalidades solamente.

Los especialistas aseguran que la educación en un entorno multicultural mejora las capacidades educativas, cognitivas y sociales de los niños

Que España, y más concretamente la costa mediterránea, se presentan ante el resto del mundo como un lugar idóneo para vivir, tiene su traslación inmediata en los centros educativos. En los dos últimos años, incluido 2020 (el más afectado por la pandemia sanitaria provocada por el COVID-19), el origen de los jóvenes matriculados en el colegio internacional ELIS Villamartín (sito en el municipio de San Miguel de Salinas, Alicante) ha registrado un crecimiento tal, que hoy suman ya 32 las nacionalidades diferentes que conviven en sus aulas, lo que conlleva un enriquecimiento personal, cultural y educativo difícilmente alcanzable en otras coyunturas.

La convivencia de personas procedentes de los más variados países de todos los continentes ofrece una oportunidad única para el enriquecimiento personal y multicultural, factores que se aprovechan al máximo en las aulas y áreas comunes, donde el intercambio de experiencias y vivencias forma a los y las jóvenes en su más amplio espectro sociológico imaginable. Los alumnos no entienden de fronteras, se educan en torno a conceptos básicos de convivencia e igualdad independientemente de su origen o creencias.

Las cinco nacionalidades de alumnos más numerosas de ELIS son la española, rusa, británica, china y polaca, que suman el 82%. Hace solo 5 años, más del 90% de ellos se agrupaban en torno a tres procedencias.

La tendencia es un crecimiento de otras nacionalidades europeas, como suecos, alemanes, escandinavos en general, belgas e irlandeses. El colegio amplía su mix de nacionalidades y, cuantitativa y cualitativamente hablando, se vuelve más multilingüe y multicultural por población.

La elección de los idiomas arroja también realidades curiosas. Tras el español y el inglés, idiomas en los que se imparten las clases, le siguen como opciones imperantes el francés, el alemán, el chino y el ruso. Los alumnos parecen decantarse por los idiomas de países vecinos, que conocen más de cerca.

ENRIQUECIMIENTO PERSONAL

Que tus compañeros de clase sean un polaco, un ruso, un italiano, un francés, un alemán, un británico, un español, un noruego, un holandés, un danés y un estadounidense, enriquece de forma importante al alumno, tanto en conocimientos como en términos de respeto y convivencia.

Soledad Pina, directora de Infantil y Primaria, explica a la perfección las ventajas del multiculturalismo: «Permite que los niños sepan más sobre el mundo que les rodea, se crean ciudadanos globales, se desarrolla la ética y la empatía», señala la docente, para quien «aprender sobre otras culturas da a los niños la oportunidad de participar en el mundo cuando sean adultos. La multiculturalidad crea individuos que son más conscientes de forma global, preparándolos mejor para el mercado laboral que hoy en día está interconectado internacionalmente».

Otra de las ventajas de estudiar en un entorno multinacional es que hace de los niños mejores comunicadores cuando son adultos. «Desarrollan una mentalidad más abierta, ya que hay una mayor comprensión y apreciación de matices culturales», remarca Soledad Pina.

Además, permite celebrar y conocer eventos culturales de diferentes países dentro del aula de forma más cercana o fuera del colegio por las relaciones que se forjan entre familias. Un ejemplo de ello es la celebración anual del «International Day«, una jornada en la que los alumnos elaboran en casa con sus familias recetas tradicionales de sus países de origen para luego participar en un mercado solidario en el colegio. Ese mismo día se celebran funciones y actuaciones de todo tipo, aprendiendo aspectos políticos, culturales, geográficos e históricos de un sinfín de países.

Si importante es ese enriquecimiento cultural, el personal lo es quizás más. La convivencia ayuda a eliminar el racismo y muchos prejuicios, promueve que alumnos con culturas de origen muy diverso trabajen en proyectos en común, genera interacción, curiosidad y conocimiento intercultural de manera espontánea y natural, y promueve la tolerancia con costumbres e ideas que puedan resultarnos extrañas. En definitiva, los hace mejores personas.

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