Orihuela

Un colectivo vecinal lanza sus propuestas para frenar la decadencia del cinturón de la sierra

Nacieron en uno de los barrios más antiguos de Orihuela, donde gente humilde y trabajadora daba vida a un conjunto de calles conocidas como ‘arrabal de San Juan’, que albergaba innumerables pequeños negocios con todo tipo de oficios. Quien recuerda la vida de hace cuarenta o cincuenta años en esta barriada asegura que todos se conocían y en muchos casos, «más que vecinos éramos casi familia».

Pero las cosas y la vida ha cambiado en esta zona de Orihuela, que se ha ido deteriorando pese a los diversos intentos de revitalizarla. Este es, precisamente, el objetivo con el que hace año y medio nacía la Asociación de Vecinos y Amigos del Casco Antiguo ‘arrabal de san Juan’, conocida con las siglas de AVACA. Son un grupo de personas formado por hombres y mujeres de diferentes edades, nacidos en esa zona y dispuestos a trabajar desinteresadamente por mejorar el barrio, «porque queremos recuperarlo; desde la popular calle Arriba hasta la Corredera, pasando por la calle del colegio, y las calles San Juan y Ramón Sijé», como relata su presidente, Ramón Gabín Bas.

La asociación está legalmente constituida y registrada, y el pasado 18 de febrero celebraban una junta para analizar la situación del barrio y las propuestas a realizar al equipo de gobierno. Han intervenido en el reciente proceso de Presupuestos Participativos pero sus propuestas no han sido de las más votadas y, por tanto, han quedado lejos de ser incluidas en los presupuestos municipales para este 2018. Sin embargo, tienen muy claro lo que pretenden a corto, medio y largo plazo. Ramón Gabín explica que los problemas más acuciantes se centran en la calle Arriba y requieren actuaciones urgentes para mejorar la seguridad y la salubridad. «Más a largo plazo, lo que la zona necesita es una ordenación urbana», según matiza Gabín y algunos de los miembros de la junta directiva de AVACA que le acompañan, como su hermano Juan Carlos, José Luis Mateo o Aitor Larrabide, que ejerce como secretario de la asociación.

Pendientes de los fondos EDUSI
Una de las expectativas que mantienen es la llegada a Orihuela de los fondos europeos EDUSI, que según se anunció desde el equipo de gobierno contemplan importantes inversiones para rehabilitar y revitalizar los barrios del cinturón de la sierra. Para los responsables del colectivo vecinal, «revitalizar el casco antiguo es uno de los más importantes retos que tiene Orihuela, no solo por el ornato, sino porque daría progreso y trabajo».

Son muchas las propuestas que están dispuestos a poner en marcha, pero como aseguran, «cualquier proyecto hay que abordarlo de forma integral y coordinada, y no cada concejalía por su lado». Lo que reprochan a los últimos gobiernos locales es la desidia con la que el barrio ha sido tratado, y se muestran convencidos de que «no ha mejorado durante esta legislatura, y aquí han venido a hacerse la foto cuando les ha interesado a ellos». Creen que, en general, «existe un deterioro al que el actual equipo de gobierno no ha podido o no ha sabido poner coto».

Los representantes de AVACA señalan que han mantenido reuniones con miembros del equipo de gobierno, «que nos han atendido correctamente, pero de las solicitudes que les hemos transmitido, no ha salido adelante ninguna, por el momento». En este sentido, piden ser parte activa en los proyectos municipales que se acometan en la barriada, ya que, según Ramón Gabín, «como asociación podríamos echar una mano».

Un lugar con posibilidades
Los integrantes del colectivo vecinal coinciden en que se trata de uno de los barrios oriolanos «más significativos y con más posibilidades». Concretamente, la calle Arriba acoge dos edificios municipales para actividades sociales y de integración, unas dependencias de la Policía Local y como puntos más emblemáticos la Casa Museo Miguel Hernández y la sede de la Fundación Cultural que lleva el nombre del poeta oriolano más universal, ubicada en el conocido ‘Rincón Hernandiano’. Estos últimos son los puntos más visitados de la ciudad, por donde pasaron cerca de 30.000 personas el pasado año, «y merece la pena aprovechar esas posibilidades para el barrio», como afirma Gabín.

Entre sus muchas iniciativas, destacan el dar mayor seguridad al barrio «para que la gente pueda venir a vivir, comprar una casa e incluso abrir un negocio». También está la idea de rehabilitar viejos inmuebles -algunos de ellos propiedad del Ayuntamiento de Orihuela- para ofrecerlos como albergue, «que podrían ser alquilados los fines de semana ofreciendo como complemento un programa de actividades culturales y lúdicas».
Proponen mejorar el entorno de la sierra, aprovechando el paseo realizado por alumnos de un taller de empleo y sumando como atractivo varias cuevas, «una de ellas muy grande y que se podría recuperar como se ha hecho en Rojales con las cuevas del Rodeo, para ofrecer actividades culturales y que se convirtiera en otro punto de interés».

Igualmente, proponen ceder casas a colectivos y asociaciones con la convicción de que «darían otro aire al barrio». Los representantes de AVACA lamentan no disponer de un local o sede social donde reunirse, después de haberlo solicitado sin obtener respuesta.  Como indica Ramón Gabín, «no queremos un local para hacer fiestas ni para jugar a las cartas, sino para desarrollar nuestra actividad y poder poner en marcha iniciativas sociales, culturales y lúdicas para nuestros vecinos». Explican que esa sede «podría servir para ofrecer cursos, talleres y actividades, además de contar con una pequeña biblioteca, mientras recuerda que el barrio alberga el edificio ‘Carmen Conde’ para actividades de integración y el de la asociación ADIS para atender a personas con discapacidades.

En este punto recuerdan que la barriada ya acogió el proyecto ‘Alondra’ de integración social, que desarrolló durante tres años en la Calle Arriba la asociación Vega Baja Acoge y que se suprimió en junio de 2015, cuando se interrumpió la subvención municipal. Esta iniciativa suponía una importante labor de formación y refuerzo estudiantil para cerca de medio centenar de escolares del barrio, que eran atendidos por monitores de lunes a viernes desde que salían del colegio hasta las 20 horas, fomentando además la educación social. «Los menores merendaban en el centro, y los padres también se implicaron porque recibían formación en distintas materias para fomentar esa integración en el barrio».

Otra de las propuestas que surge desde AVACA es la implantación de un Policía de Barrio. Como señalan, «creemos que sería bueno tener un agente por estas calles durante todo el día, implicándose con los vecinos para tener un mejor conocimiento de las circunstancias de muchas familias, ya que el tema de la seguridad aquí sigue siendo tabú». También piden que vuelva ‘Mercadearte’, y que se celebre al menos una vez al mes, «pero relanzándolo, porque ha ido a menos en las últimas ediciones».

Quienes forman parte de esta asociación vecinal, quieren que se les conozca y se ofrecen «para hacer cosas que quizá no estén al alcance de los poderes políticos, a los que complementaríamos, porque queremos nuestro barrio de siempre y queremos recuperarlo». José Luis, Juan Carlos, Aitor y Ramón recalcan que solo buscan «lo mejor para las gentes del barrio».

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